Joker: Factores y riesgos psicosociales

Arthur Fleck es un payaso con una extraña enfermedad mental. Es responsable de su madre enferma y sueña con su propio show de comedia de stand up. Tanto su condición mental como su oficio lo hacen blanco frecuente de agresiones: Así es como se nos pregunta al personaje mundialmente reconocido como un símbolo del malestar psicoemocional y sus consecuencias frente a una sociedad desigual.

Me he pasado toda la vida sin saber si realmente existía. Pero existo. Y la  gente está empezando a darse cuenta". | Cine-y-series/peliculas |  EXPANSION.com
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Es claro que el entorno urbano que rodea al personaje juega como otro personaje: hostil, intransigente y violento. Más allá del abandono por parte de la seguridad social a la salud mental (el cual es un factor importante para el desarrollo del personaje, pero no del tema a tratar en la presente entrega), el trabajo ejercido por el personaje lo orilla a un desequilibrio derivado de los riesgos que implica.

Factores y riesgos psicosociales

Son las interacciones que se dan entre los colaboradores de un trabajo con el trabajo mismo, consigo, con las condiciones laborales o con factores externos. Hay 563 reconocidos por la OIT, y la Nom-035 solo considera 7:

  1. Falta de control sobre el trabajo.
  2. Cargas de trabajo.
  3. Violencia laboral.
  4. Liderazgo y relaciones negativos en el trabajo.
  5. Condiciones del ambiente de trabajo.
  6. Jornadas de trabajo y rotación de turnos.
  7. Interferencia en la relación trabajo – familia.

Y es que, si analizamos conscientemente estos 7 factores, a tono raso podríamos concluir que el puesto de payaso en una agencia de publicidad sitúa a Arthur Fleck en una posición muy desfavorable, ya que se incumplen todas y cada una de ellas.

Entre estos factores, existen riesgos, apunta Ovejero (2006); es decir, condiciones que afectan negativamente a un entre trabajador en su bienestar mental, físico y social. Tales como respuestas psico-físicas al estrés o disfunciones psicológicas; por ejemplo: jornadas extendidas, gestión negativa del liderazgo, interacciones negativas, etcétera.

Pensémonos en una escena en la que nos encontramos trabajando, más allá de tener pobres condiciones contractuales y de seguridad social, nos sucede que todas las personas con las que interactuamos mantienen una violenta sostenida, desde los clientes, líder directo y pares. Este escenario que posiblemente pudiéramos ver alejado en el Joker es más común de lo que parece, por lo menos en nuestro país.

De acuerdo con el portal de noticias de MVS: “El Centro de Estudios Económicos del Sector Privado (CEESP), advirtió que la precarización del mercado de trabajo se ha convertido en un importante factor que inhibe una rápida recuperación del mercado interno en México. El organismo explicó que también aumentó la pobreza pues la población perdió servicios de salud, la ocupación se redujo, la participación laboral bajó y la clase media se redujo significativamente”.

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Realidad y ficción

Si bien difícilmente decidamos maquillarnos y disparar a un conductor de televisión en vivo a nivel nacional, la realidad es que los entornos laborales con los que colindamos en México son más parecidos a los que vemos en esta película que a los que refiere la literatura especializada en gestión de talento. Los escenarios donde la decisión de priorizar el bienestar del personal y donde los programas de ajuste puesto – persona son, más bien, infrecuentes por decir lo menos. Por lo que haría falta una reflexión profunda en cuanto a cómo valoramos nuestras interacciones laborales, ya que, como nos indica la película, la salud mental no es una prioridad del estado, así que es responsabilidad de los gestores de talento ser conscientes y proactivos en cuanto a la construcción de entornos que disminuyan los riesgos psicosociales que Ovejero (2006) propone casi como si fuera el guion de esta película.

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